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UBIK: UNA DE LAS 100 MEJORES NOVELAS DE LA HISTORIA


En una reunión a la que asistí sin conocer más que al anfitrión, viéndome obligado a conversar con desconocidos, escuché a alguien decir medio en broma, medio en serio, que la película que mejor retrata los vicios de la sociedad capitalista no es The Wolf of Wall Street, Modern Times, The Big Short o la Wall Street de Oliver Stone y protagonizada por Michael Douglas, sino -mi interlocutor en ese momento dio un sorbo a su cerveza creando una pausa dramática- Ghostbusters.

Cuando le preguntamos por qué afirmaba aquello, el ameno conversador explicó cómo en la historia, una vez que el mayor misterio de la humanidad ha sido resuelto más allá de toda duda razonable, pues es comprobado por los protagonistas que la vida después de la muerte existe y los fantasmas son reales, se dan a la tarea de crear un modelo de negocio que explota la necesidad de los neoyorquinos de deshacerse de sus indeseados y ultraterrenos inquilinos.

Levantan capital para lanzar su proyecto, se hacen de una oficina, crean una campaña de publicidad e incluso discuten salarios y combaten las regulaciones de un gobierno local que nada sabe de la industria de cazar fantasmas.

Tras aquella explicación, todos asentimos, riendo. Tenía algo de razón.


Como ya sabemos, la película en la que estuvieron involucrados gigantes de la comedia como Dan Aykroyd, Bill Murray y por supuesto Ivan Reitman fue un gran éxito, comenzando una franquicia que aún hoy sigue viva y que nos introdujo a un mundo donde lo sobrenatural y lo terrorífico era abordado desde lo mundano y lo cómico.


Pues bien, aquella amena pero inútil conversación me hizo recordar que quince años antes del estreno de la hilarante Ghostbusters, es decir en 1969, cuando la revolución psicodélica aún permeaba el estatus quo y el hombre llegaba por primera vez a la luna, Philip K. Dick publicó Ubik, una novela que aborda temas similares en cuanto a la preeminencia del capitalismo en una sociedad donde la tecnología ha avanzado tanto que la muerte ya no es el final y donde la prestación de servicios paranormales por parte de precogs e inerciales, individuos con capacidades más allá de lo humano y que van de la telequinesis hasta la alteración del pasado son cosa de todos los días.






Más aún, en Ubik, Philip K Dick nos presenta un mundo en el que las líneas divisorias entre la realidad y la mente, la vida y la muerte se difuminan cuando la más maravillosa tecnología y las más sorprendentes habilidades permanecen en función del flujo de efectivo, la competencia entre consorcios rivales, el espionaje industrial y por supuesto, el margen de utilidad.


Es 1992 y la humanidad no sólo ha visitado la luna, ya la ha colonizado. Conocemos a Joe Chip, empleado de Runciter y Asociados, una empresa dedicada a proteger la información de sus clientes a través de las habilidades sobrenaturales de los inerciales que contrata. En una misión secreta en el satélite terrestre, el equipo comandado por el mismo Runciter y compuesto por Joe Chip y otros diez de los mejores inerciales sufre un atentado que acaba con la vida del líder. El resto de la tripulación se dirige a la Tierra para colocar el cuerpo de Runciter en media-vida (un estado de animación suspendida que conserva no sólo el cuerpo sino la esencia de las personas que, claro, poseen el presupuesto para disponer de ese tipo de servicios), pero en el camino la realidad de los inerciales comienza a sufrir impredecibles cambios e inevitables deterioros hasta que finalmente la conciencia de Runciter establece contacto con ellos para transmitirles un aterrador mensaje: no es él quien murió durante el atentado en Luna, han sido ellos y el decaimiento de su realidad se debe al ataque de un ente desconocido que quiere alimentarse de su energía para prolongar su existencia en media-vida. Ahora, lo único que se interpone entre Joe Chip, su equipo y la muerte definitiva es Ubik, una misteriosa sustancia que puede ser comprada en aquella absurda realidad que viaja hacia atrás en el tiempo.

La improbable Ubik es capaz de deshacer los daños que el misterioso villano hace a la media-vida en el que los inerciales se encuentran, pero el tiempo sigue corriendo y nadie sabe quién está muerto, quién aún vive, cuál es el verdadero rostro del villano y qué pasará cuando Ubik finalmente se termine.


Una novela relativamente corta, con un ritmo que acelera a cada página y que mantiene el misterio tanto para los personajes como para el lector casi hasta el final, jugando con algunos de los temas favoritos de Philip K. Dick ¿Cuál es la naturaleza de la realidad? ¿Cuál es la diferencia entre los vivos, los muertos, los entes orgánicos y las máquinas? ¿Cómo sería la sociedad si tuviera a su merced milagros de la técnica y poderes que rayen en lo divino? Pero, sobre todo ¿Qué podemos hacer para expandir los límites de la conciencia y modificar nuestra realidad individual y el universo que compartimos con los demás?


Una historia recomendada para lectores que quieran adentrarse más en un universo ciberpunk en el que las megacorporaciones, el deterioro ambiental y la deshumanización de la sociedad son aspectos tan cotidianos como los replicantes o la telequinesis, con trama aterradora y emocionante que nos lleva constantemente de visita a todas las aristas de la existencia sin ser completamente clara al definir cuál es la verdadera.


Los amigos de #planetadelibros tienen una edición bonita, que te invitamos buscar.


Por Raúl S. Martinez

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