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FRANKENSTEIN ¡ESTÁ VIVO!, EL CÓMIC PARA EXPLORAR AL MONSTRUO

  • Foto del escritor: Casa Svank
    Casa Svank
  • hace 6 días
  • 3 Min. de lectura

Por Jesús Chavarría 

@jchavarria_cine



El sueño inacabado de rendirle tributo a un clásico de la literatura llevándole a pisar el mundo de las viñetas, por parte de una fallecida leyenda de los cómics de terror aquí se presenta completo y colosal, dejando en claro que el monstruo de Frankenstein está más vivo que nunca. 


La mustia melancolía existencial que supuran los tejidos arguméntales de estética romántica con apuntes de ciencia ficción primigenia y llenos de cruentos dilemas sobre la inventiva humana guiada por la obsesión, propia del influyente escrito publicado a principios del siglo XIX por la también ensayista y dramaturga inglesa Mary Shelley; en esta fascinante extensión con formato de novela gráfica, nunca mejor titulada que como Frankenstein ¡Está Vivo! -clara alusión a la célebre frase de la obra original, que retumbara una y otra vez en las diversas adaptaciones incluyendo aquellas destinada a la pantalla grande-, es llevada en fondo y forma a otros inesperados niveles de cruel, profunda y seductora reflexión.


Otorgándole el completo protagonismo al monstruo ahora convertido en un ser errante y carente de objetivos, que deambula como el más extraño de los marginales entre estigmatizados fenómenos de circo hasta encontrarse una vez más con un científico que tras las buenas intenciones está a punto de extraviar el camino para trasgredir los escabrosos límites entre la vida y la muerte, pero esta vez tentado por la posibilidad de hacer del inocente la víctima y materia prima de sus demenciales experimentos; el editor y guionista estadounidense Steve Niles -conocido por personajes como John Constantine de DC comics- desarrolla una mórbida secuela introspectiva y llena de remordimiento, donde la eterna pregunta sobre el sentido de la existencia se confrontan con lo inherente del derecho de nacer, el impulso asesino como instinto y la capacidad del hombre para personarse e inventarse a sí mismo.


La criatura en este caso es la que se hace cargo de llevar la narración, misma que solo se interrumpe con el acoso mental de la imagen de su creador, Víctor Frankenstein, quien cuál bufón shakespereano se hace presente para hacer escarnio de su toma de conciencia y escupirle a la cara su condición considerada como de invento aberrante e insulto a Dios, pero sobre todo evidenciar la futilidad de su búsqueda por perderse en la nada como una forma de pagar ante los asesinatos que pesan sobre sus espaldas. 


Se trata de un inquietante recorrido que no solo disecciona la psique fracturada del monstruo, en cada intento de inmolación a través de resignados y metafóricos encuentros con poderosas manifestaciones de la naturaleza, también deja al descubierto la resistencia y alcances de su físico prefabricado con base a piezas de distintos cuerpos, capacidades temibles y perturbadoras hasta para si mismo. 



Pero lo mejor es la correspondencia que tiene con la propuesta visual que emerge espeluznante y bella sobre inquietantes fondos negros. Lo dramático de los poderosos trazos ashurados que le otorgan matices a la oscuridad, son un fiel reflejo de la atormentado carácter del personaje, que desde un principio estalla en viñetas monumentales que incluso sorprenden abarcando hasta dos paginas completas inundadas de brutal desasosiego. 


Ya sean escenarios itinerantes de ferias cuyas viejas carpas y telones se escurren frente a rostros deformados por la sorpresa, el miedo o la incredulidad, laboratorios en la entrañas de viejas casonas con pasillos interminables donde comulgan el atrevimiento alquímico y el rigor de la investigación ortodoxa y reconocida, o los agrestes y desolados parajes con granizadas inclementes y el viento rasgándolo todo a su paso, los detalles depurados se imponen ante las sombras asfixiantes materializando ambientes donde la gestual y la corporalidad de los personajes bordean la seductora y mística teatralidad. 


Frankenstein ¡Está vivo! es una estilizada y digna continuación del emblemático clásico original, la cual además adquiere una mayor carga sentimental al tratarse de la obra póstuma y añorado sueño del legendario artista texano Bernie Wrightson, cocreador de Swamp Thing y colaborador de Stephen King para el cómic surgido de la película de George Romero, #Creepshow.


La sobria edición de pasta dura y en conveniente tamaño tipo tabloide, es publicada por Editorial #Planeta, incluye una charla entre entre Wrightson y Niles, donde ambos revelan la forma en que se encontraron y relacionaron con la novela #Frankenstein o el moderno prometo, amén de otros textos complementarios, biografías, los bocetos con su respectiva explicación y la respectiva galería de arte. Suficiente material para reforzarla como una verdadera pieza de #colección.


 
 
 

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