THE MANDALORIAN AND GROGU, MUCHO RUIDO Y POCO STAR WARS
- Casa Svank

- hace 2 días
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Por Jesús Chavarría
@jchavarria_cine
No se puede negar que The Mandalorian and Grogu es divertida y sabe sacar aprovecho de la ternura que le ha valido a los personajes ganarse el cariño de los espectadores, sin embargo hay que decirlo, esta aventura que los presenta ya bajo el auspicio de la incipiente Nueva República, y los lleva en una misión de rescate que redunda en una alianza improbable con los Hutt involucrados; en realidad ya es muy poco Star Wars, y por ende como concepto resulta un tanto pobre en relación con lo que fue la serie. Y es que para su desgracia, la película cayó en las manos de John Favreu -El rey león (2019)-, un director que más bien se desempeña como artesano fílmico, desarrollando productos entretenidos, espectaculares y de buena manufactura, pero sumamente convencionales, y precisamente eso es lo que entrega.
La reinvención del espíritu wester de la trilogía original de George Lucas, y el recate de su mística alimentada por la exploración del aite tribal con oscuros matices del culto mandaloriano, rasgos que distinguieron las tres temporadas sobre las andanzas del buen Mando y quien en su momento fuera conocido como baby Yoda, esta vez quedan más bien como algo anecdótico.
Las recorridos en planetas lejanos con parajes de atmósferas misteriosas y en otras ocasiones de polvorienta hostilidad, aquí se vuelven genéricos mientras incluso los otrora acordes inquietantes que recordaban los viejos duelos entre pistoleros y cazarrecompensas, solo son revestidos por acordes que nos recuerdan al uso de los sintetizadores en las producciones de los 80s, mientras también se hacen presentes las luces neón que en aquel entonces estaban tan de moda.

Hay perspectivas trepidantes luciendo en explosivas secuencias de batalla, composiciones tipo videojuegos en combates que, aunque cuentan con la participación de algunas criaturas en CGI un tanto olvidables, no dejan de ser emocionantes, y por supuesto simpáticas escenas con puppets y animatronics. Todo funciona en favor del show, pero en una aventura algo episódica en donde también las cosas pasan sin mayor trascendencia, de cuya trama solo se rescatan pequeñas situaciones que alimentan la progresión de la relación entre los protagonistas. Así entonces, con The Mandalorian and Grogu uno puede pasársela bien, pero lo único memorable es la oportunidad de ver a tan queridos personajes en pantalla grande.



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