DESDE EL "INDIO" FERNÁNDEZ HASTA DEL TORO, LAS PELÍCULAS MEXICANAS QUE CUMPLEN ANIVERSARIOS ESTE 2026
- Casa Svank

- hace 1 día
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Este 2026 celebramos el aniversario de varias películas fundamentales para la historia del cine mexicano , y qué mejor manera de comenzar que con una cinta que probablemente viste alguna vez en televisión abierta un domingo por la tarde: Enamorada (1946), dirigida por Emilio Fernández.
Fernández, mejor conocido como “El Indio”, no solo fue uno de los directores más importantes de la Época de Oro del cine mexicano, también ayudó a construir la imagen internacional de México en el cine. Se dice incluso que su rostro inspiró parcialmente la famosa estatuilla del Oscar, y durante décadas creó películas donde el drama, el nacionalismo, los paisajes mexicanos y los personajes apasionados parecían casi leyendas filmadas.
Pero Enamorada no sería lo mismo sin María Félix, quien en ese entonces ya comenzaba a consolidarse como una figura casi mítica. La actriz rompía con la imagen tradicional de la mujer sumisa en pantalla: altiva, desafiante y magnética, “La Doña” no solo dominaba la escena, prácticamente obligaba a la cámara a rendirse ante ella. Frente a ella estaba, uno de los grandes rostros masculinos del cine mexicano: Pedro Armendáriz, quien aparecería en películas tan importantes como María Candelaria, La Perla, y hasta en una cinta de James Bond, llamada Desde Rusia con Amor.
Enamorada fue importante porque ayudó a consolidar una manera muy particular de hacer cine en México: melodramático, visualmente poderoso y profundamente ligado a la identidad nacional. La Revolución Mexicana aparecía no solo como contexto histórico, sino como un escenario romántico, donde el amor y la violencia convivían constantemente. Y quizá ahí comienza algo curioso: el cine mexicano nunca dejó de mirar hacia sus heridas.
Décadas después, esa misma violencia social regresaría al cine, pero ya no desde el romanticismo revolucionario, sino desde la crudeza. Así llegamos a las Poquianchis de Felipe Cazals, basada en uno de los casos criminales más perturbadores de México. Cazals desmaquilló al cine que construía héroes y nos metió a espacios incómodos como la corrupción y el abuso de poder en películas como Canoa y el Apando, que por cierto, filmó en el mismo año de 1976.
Esa oscuridad emocional también aparece años más tarde en Profundo Carmesí (1996) de Arturo Ripstein, una historia de amor enfermiza basada en los asesinos seriales conocidos como “Los asesinos de los corazones solitarios”. Ripstein —considerado por muchos el heredero más oscuro del melodrama mexicano— convierte el amor en obsesión, y el color, los espacios sofocantes y los cuerpos exagerados parecen sacados de una pesadilla barroca, este film fue protagonizado por Regina Orozco y Daniel Gimenez Cacho, y ganó ocho premios Ariel.

Y finalmente, entre monstruos, guerra y fantasía, llegamos a El laberinto del fauno (2006). Aunque es una coproducción española-mexicana, la película de Guillermo del Toro parece dialogar con todas las anteriores. Como Fernández, Del Toro entiende el poder de la imagen y los símbolos; como Cazals, retrata la violencia humana sin suavizarla; y como Ripstein, convierte la tragedia en una experiencia profundamente estética. Del Toro, reune en su cine la monstruosidad humana para convertirla en mundo fantásticos.
Lo fascinante es que, aunque separadas por décadas, todas estas películas hablan de lo mismo: la violencia, el amor, el poder y la manera en que el cine transforma la realidad en algo casi mitológico. Desde la revolución romantizada de Enamorada, pasando por la brutalidad de Las Poquianchis y la pasión enfermiza de Profundo Carmesí, hasta los monstruos de El laberinto del fauno, el cine en español parece recordarnos constantemente que los cuentos más oscuros siempre nacen de algo real.
CSVK



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