top of page

CREEPSHOW, UN CÓMIC A LA ALTURA DE UNA PELÍCULA DE CULTO

Foto del escritor: Kary Vazquez
Kary Vazquez
hace 2 minutos
3 min de lectura



Por Jesús Chavarría

@jchavarria_cine


Si de por sí que Stephen King, en ese momento un novelista al borde de la

consagración, y el director George A. Romero, quien ya había reinventado la

figura del zombie en El Amanecer de los Muertos Vivientes (1968) marcando un

antes y un después dentro del cine de género y la serie B, se unieran para

desarrollar en 1982 una película llamada Creepshow, era la maravillosa promesa

de un platillo suculento de terror y mala leche; el que además dejaran su traslado

al mundo de las viñetas en las manos del legendario Bernie Wrightson -

cocreador junto con Len Wein de Swamp Thing -, garantizaba que éste alcanzara

como mínimo el estatus de objeto de culto, y así fue. 


Por que vaya que el estilo clásico del también célebre responsable de una de las

mejores adaptaciones a novela gráfica de Frankenstein de Mary Shelley -

publicada por Planeta Libros-, con sus conservadores armados de viñetas,

trastocados en el momento más álgido de la trama por bordes que se distorsionan

escurriendo el color cual si de sangre se tratara, es ideal para estas cinco historias

donde la irrupción de lo insólito y lo sobrenatural en lo cotidiano, ya sea en forma

de un meteorito, de muertos vivientes o de una voraz criatura milenaria oculta en

los rincones de un instituto, deja al descubierto de forma irónica y espeluznante lo

retorcido de la condición humana. 


Es en mucho gracias a su trazo definido por una enrarecida sobriedad en la

anatomía y la gestual, con el realismo siempre al límite de la exaltación, que los

protagonistas dominados por sus vicios, miedos y debilidades, no dejan de

resultarnos sumamente familiares pese a pertenecer a entornos muy específicos y

diversos, entre ellos la cumbre de arrogantes rascacielos, viejas mansiones con

panteones incluidos y esas comunidades rurales de la America profunda donde

pareciera que no pasa el tiempo.


Pero eso no es todo, hay algo que hace que la propuesta además de ser una

delicia para los amantes del horror y los cómics, resulte  sumamente atractiva para

el público en general. Y es que al retomar los rasgos de las extintas publicaciones

de The Haunt of Fear y Vault of horror, las cuales no lograron sobrevivir a la

censura de la infame Comics Code Authority impulsada en los  50s por el libro La

Seducción del Inocente, no solo transmuta el espíritu transgresor y corrosivo que

les caracterizaba, al referir los distintos extractos sociales dentro de pesadillas

sobre la violencia emocional y el snobismo -El Día del Padre-, el sadismo creativo

que se desboca ante el resentimiento -La Marea-, o la letal mezcla de ambición,

ignorancia y estupidez -La Solitaria Muerte de Jordy Verrill-, sino que se ríe de las

mismas casi de manera involuntaria para caer en una oportuna autoparodia.

Empezando por que al más puro estilo de Tales from the Cryp, quien aquí une los

episodios que para la pantalla grande eran guiados por la lectura de un Niño, es

un esperpéntico monje con apariencia de parka que mientras hace de narrador, al

margen de las páginas suelta constantes y humorísticos comentarios que apuntan

la falta de sentido común y el absurdo de las situaciones.


De tal modo es que Creepshow se convierte también en un siniestro y burlón

reflejo de estructuras, convenciones y roles correspondientes a su época,

incluyendo los códigos morales que estigmatizan, condenan y designan quien era

o no castigado dentro de la ficción, y que bien vale la pena revisar desde la

perspectiva que otorga la distancia del tiempo, y en contraste con un escenario

como el actual, obligado a responder a la necesidad de reinventar modelos de

género dentro del entretenimiento. Algo que se refuerza con su conveniente

relanzamiento  por parte de Planeta Libros.



 
 
 

Comentarios


  • Instagram
  • Whatsapp
  • Black Facebook Icon
bottom of page